domingo, 5 de abril de 2026

Novena a Nuestra Señora del Valle 2026 3

 




         Debido a que la advocación de Nuestra Señora del Valle es la Inmaculada Concepción, como devotos suyos y para poder aprovechar espiritualmente lo que esto significa para nuestra salvación, debemos y podemos meditar en las Apariciones de la Virgen a Santa Bernardita en Lourdes, porque ahí se le apareció como la Inmaculada Concepción.

         Las Apariciones de la Virgen como Inmaculada Concepción comenzaron el día Jueves 18 de febrero de 1858; al ver a la Virgen y sin saber que se trataba de Ella, Santa Bernardita le ofreció papel y una pluma para que le escribiera su nombre, pero la Virgen le habla a Santa Bernardita y le dice: “No es necesario” y después continúa “No te prometo hacerte feliz en este mundo, sino en el otro”[1].

         En otra aparición, el día Miércoles 24 de febrero, la Virgen dice lo siguiente: “¡Penitencia! ¡Penitencia! ¡Penitencia! ¡Ruega a Dios por los pecadores!”. Luego le da un ejemplo de cómo hacer la penitencia que con tanta insistencia pide: “¡Besa la tierra en penitencia por los pecadores!”.

         El día Jueves 25 de febrero, la Virgen le dice a Santa Bernardita que haga dos cosas que provocan la humillación de Santa Bernardita a los ojos de los demás, porque parecieran no tener sentido, pero en realidad no será otra cosa que la explicitación del modo de hacer penitencia, pidiendo por la conversión de los pecadores. Dice así Santa Bernardita: “(la Virgen) me dijo que fuera a beber a la fuente […] no encontré más que un poco de agua fangosa. Al cuarto intento, conseguí beber; me mandó también que comiera hierba que había cerca de la fuente, luego la visión desapareció y me marché”. Si nos ponemos a pensar, la multitud, que se había reunido por la noticia de que la Virgen se aparecía en ese lugar, al ver a Bernardita hacer esto y al no ver la multitud a la Virgen y sin saber lo que la Virgen le decía, la tratan a Bernardita como alguien que ha perdido el juicio y dicen así: “(la gente le dice) ¿Sabes que la gente cree que estás loca por hacer tales cosas?”. Sin embargo, Bernardita, lejos de haber perdido el juicio, sólo contesta “Es por los pecadores”. Este episodio de Bernardita con la Virgen nos recuerda cómo Nuestro Señor Jesucristo fue humillado infinitamente más en la Pasión; además debemos tener en cuenta que la humillación que sufrió Santa Bernardita, no es sino una participación a la humillación de Jesús en la Pasión, humillación a la que todos los cristianos estamos llamados a participar, por el mismo fin: la conversión de los pecadores.

En la aparición del día Jueves 25 de marzo, la Virgen le revela, a Santa Bernardita y a toda la Iglesia, su nombre: “Levantó los ojos hacia el cielo, juntando en signo de oración las manos que tenía abiertas y tendidas hacia el suelo, y me dijo: “Soy la Inmaculada Concepción”.

Esto es entonces lo que sucedió en las Apariciones de la Virgen como Inmaculada Concepción, con lo cual podemos meditar en lo siguiente.

Por medio de la Aparición a Santa Bernardita el Cielo confirma la verdad divina de la Inmaculada Concepción de la Virgen, verdad que el Papa Pío IX había declarado mediante el Magisterio cuatro años antes, verdad que presenta a la Virgen como Madre y como modelo de pureza mental y corporal. Así la Virgen da un mensaje vigente para nuestros días, en los que la contaminación de la Verdad Divina con herejías y la impureza del cuerpo y los sentidos son reclamados como “derechos humanos”.

En el momento de las Apariciones y a partir de las Apariciones, la Virgen concedió y sigue concediendo una inmensa cantidad de curaciones físicas y espirituales, cuyo objetivo no es que “vivamos mejor” en esta vida terrena, sino que sirven como signos del Cielo que nos llaman a convertirnos a su Hijo Jesús, despegándonos de los afectos terrenos.

En el momento de las Apariciones, Santa Bernardita era una niña prácticamente analfabeta, pero sin embargo humilde y de alma pura, lo cual confirma que Dios, como dice la Sagrada Escritura, “exalta a los humildes y rechaza a los soberbios” y que “oculta sus secretos a los grandes del mundo”, al tiempo que los revela a los más pequeños.

También la Virgen nos enseña que esta vida terrena no es el Cielo y nos enseña también que no estamos para “disfrutar” o para pasarla bien, porque le dice a Santa Bernardita: “Yo también te prometo hacerte dichosa, no ciertamente en este mundo, sino en el otro”. También podemos ver que, el hecho de que la Virgen se aparezca a una persona, eso no significa que su vida terrena estará exenta de pruebas y tribulaciones; por el contrario, pasará todavía más pruebas y tribulaciones que los demás, siempre en vistas a la propia conversión y a la conversión de los pecadores. En estas Apariciones la Virgen nos enseña que es imperioso configurarnos con Cristo Crucificado, porque es por la cruz por la cual se llega al Cielo, para que no caigamos en el error de querer convertir a esta tierra en un falso paraíso.

Algo más que nos enseña la Virgen en estas Apariciones es la necesidad de rezar el Rosario: en todas las Apariciones, la Virgen se presenta con su Rosario y por esto debemos rezarlo para pedir y recibir de Ella, siempre según la Voluntad de Dios, las gracias necesarias para nuestra salvación y la de nuestros prójimos.

También nos enseña la Virgen en estas Apariciones, la importancia de ser humildes -la Virgen se aparece a un alma humilde como Santa Bernardita y no a un alma soberbia y orgullosa-, la importancia de la oración -sobre todo el rezo del Santo Rosario- y la importancia de la penitencia -un ejemplo de penitencia es lo que hace Santa Bernardita al besar el suelo pidiendo la conversión de los pecadores-; todo esto transmite un mensaje de Misericordia Divina para los pecadores, porque todo lo que la Virgen dice, hace y enseña en estas Apariciones, tiene como objetivo la conversión de los pecadores, comenzando por nosotros mismos.

Finalmente, en las Apariciones de Lourdes la Virgen nos transmite el mensaje de la imperiosa necesidad de la conversión del alma, la mente y el corazón a su Hijo Jesucristo, ya que sin conversión no hay salvación posible; además nos transmite un mensaje de confianza sin límites en Dios Quien, aun permitiendo pruebas y tribulaciones en esta vida terrena -Santa Bernardita sufrió humillaciones desde las Apariciones y también cuando entró en la vida religiosa-, aun así y todavía más, por causa de estas tribulaciones, humillaciones y pruebas unidas al Sacrificio de Cristo en la Cruz, Dios quiere conducirnos al Cielo una vez pasada nuestra vida terrena; Dios desea que, por la Cruz de Jesús y por el Rosario de la Inmaculada Concepción, nos alegremos por la eternidad, no en esta vida, sino en la vida celestial, adorando a la Trinidad y al Cordero, junto a la Virgen, para siempre.



[1] http://forosdelavirgen.org/534/nuestra-senora-de-lourdes-francia-11-de-febrero/


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