viernes, 28 de septiembre de 2018

Las Promesas de la Virgen para el Rosario



         Muchas veces los cristianos, llevados por el desamor a la Virgen, no rezan el Rosario, por considerarlo “aburrido”, “largo”, “tedioso”, “sin sentido”. No se dan cuenta que al rechazar el Rosario, pierden una enorme fuente de gracias. La principal de todas las gracias, es la de rezar, desde el Corazón de la Virgen, contemplando los misterios de la vida de Jesús, para así imitarlos y crecer en la imitación de Cristo. Pero también la Virgen nos concede la gracia, cuando rezamos el Rosario, de configurar nuestros corazones a los Sagrados Corazones de Jesús y de María. Por otra parte, quien no reza el Rosario, se pierde las innumerables gracias prometidas por la Virgen en persona para quienes lo rezaran. En efecto, según la Tradición, la Virgen se le apareció, en la segunda mitad del siglo XV, al Beato dominico Alano de la Rupe[1] y fue a él a quien le dio las siguientes promesas:
1. Aquellos que recen con enorme fe el Rosario recibirán gracias especiales.
2. Prometo mi protección y las gracias más grandes a aquellos que recen el Rosario.
3. El Rosario es un arma poderosa para no ir al infierno: destruye los vicios, disminuye los pecados y nos defiende de las herejías.
4. Se otorgará la virtud y las buenas obras abundarán, se otorgará la piedad de Dios para las almas, rescatará a los corazones de la gente de su amor terrenal y vanidades, y los elevará en su deseo por las cosas eternas. Las mismas almas se santificarán por este medio.
5. El alma que se encomiende a mí en el Rosario no perecerá.
6. Quien rece el Rosario devotamente, y lleve los misterios como testimonio de vida no conocerá la desdicha. Dios no lo castigará en su justicia, no tendrá una muerte violenta, y si es justo, permanecerá en la gracia de Dios, y tendrá la recompensa de la vida eterna.
7. Aquel que sea verdadero devoto del Rosario no perecerá sin los Sagrados Sacramentos.
8. Aquellos que recen con mucha fe el Santo Rosario en vida y en la hora de su muerte encontrarán la luz de Dios y la plenitud de su gracia, en la hora de la muerte participarán en el paraíso por los méritos de los Santos.
9. Libraré del purgatorio a a quienes recen el Rosario devotamente.
10. Los niños devotos al Rosario merecerán un alto grado de Gloria en el cielo.
11. Obtendrán todo lo que me pidan mediante el Rosario.
12. Aquellos que propaguen mi Rosario serán asistidos por mí en sus necesidades.
13. Mi hijo me ha concedido que todo aquel que se encomiende a mí al rezar el Rosario tendrá como intercesores a toda la corte celestial en vida y a la hora de la muerte.
14. Son mis niños aquellos que recitan el Rosario, y hermanos y hermanas de mi único hijo, Jesús Cristo.
15. La devoción a mi Rosario es una gran señal de predestinación.
         Los cristianos debemos vencer la indiferencia, el desamor y la ignorancia acerca del Santo Rosario, para obtener innumerables gracias del Inmaculado Corazón de María.



[1] El Beato escribió el famoso libro “De Dignitate Psalterii” (De la dignidad del Salterio de María), en el cual relata cómo la Virgen pide a Santo Domingo de Guzmán que propague el rezo del Santo Rosario. Cfr. https://www.aciprensa.com/recursos/las-quince-promesas-de-la-virgen-maria-a-quienes-recen-el-rosario-2961

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