martes, 6 de octubre de 2026

Porqué la Virgen pide insistentemente el rezo del Santo Rosario

 



Una de las principales características de las Apariciones de la Virgen es que, en la totalidad de las Apariciones, la Virgen pide con insistencia el rezo del Santo Rosario. Es decir, en cada Aparición hay una característica particular de esa Aparición, pero en todas, indefectiblemente, la Virgen pide que se rece el Santo Rosario.

Por esta razón, nos preguntamos el porqué de la insistencia de la Virgen y para responder a esa pregunta, debemos meditar brevemente acerca de qué es el Santo Rosario.

Una primera característica del Santo Rosario es que se trata de una oración “inventada” por el Cielo, no es obra humana: la Virgen se le apareció a Santo Domingo de Guzmán y le enseñó a rezarlo, enseñándole que todo lo que se pidiera a través de él, sería alcanzado;

El Rosario está compuesto por el Avemaría, una oración basada en la Biblia, en la Tradición y en el Magisterio; está compuesto por el Padrenuestro, oración enseñada específicamente por Nuestro Señor Jesucristo; está compuesto por el Gloria, alabanza perfecta a la Santísima Trinidad, Único Dios Verdadero; por esta razón, al rezar el Rosario, damos contento a la Virgen, a Jesús y a la Trinidad: a la Virgen, porque el Avemaría le recuerda el momento más feliz de su vida, el Anuncio del Arcángel Gabriel por el cual era la Elegida para ser la Madre de Dios; damos contento a Jesús, porque rezamos la oración que Él nos enseñó, el Padrenuestro; por último, damos contento a la Santísima Trinidad, porque con el Gloria bendecimos y glorificamos a Dios Tres veces Santo;

Por el Santo Rosario tenemos la oportunidad de meditar en los misterios de la vida de Jesús, ya que todos los misterios del Rosario se centran en diversos aspectos del Misterio Pascual de Jesús y de paso, meditamos en los misterios de la vida de la Virgen, inseparablemente unidos a los misterios de Jesús;

Mientras rezamos el Santo Rosario la Virgen obra invisible e insensiblemente en nuestros corazones, modelándolos y moldeándolos a imagen y semejanza de los Sagrados Corazones de Jesús y María, así como el alfarero moldea la arcilla, haciendo así del corazón del que reza el Rosario, una copia viviente de Jesús y la Virgen;

La Virgen, Mediadora de todas las gracias, nos concede absolutamente todas las gracias que necesitamos para nuestra conversión y salvación eterna y también la de aquellos por quienes pedimos en el Santo Rosario;

Por medio del Santo Rosario, la Virgen nos cubre con su Manto celeste y blanco, protegiéndonos de nuestros tres grandes enemigos: el Demonio, el Mundo y la Carne y nos protege también de los enemigos de Dios y de la Iglesia, como por ejemplo en la Batalla de Lepanto, en donde, por intervención de la Virgen, el ejército católico venció al ejército musulmán.

Por todas estas razones es que la Virgen pide, con insistencia, el rezo del Santo Rosario todos los días.