jueves, 10 de septiembre de 2026

Nuestra Señora del Rosario de San Nicolás y el rezo del Rosario

 


Nuestra Señora del Rosario de San Nicolás y el rezo del Rosario[1]

         Las Apariciones de la Virgen, la Madre de Dios, son una bendición especialísima del Cielo para aquel lugar y para las personas en donde se producen estas Apariciones. En el caso de Nuestra Señora del Rosario de San Nicolás, las Apariciones constituyen una muestra de amor de predilección de la Virgen para con nuestra Patria Argentina, porque las Apariciones se dan en Argentina y para todos los argentinos.

         Por esta razón debemos prestar mucha atención a los Mensajes que la Virgen da en estas Apariciones y no solo escuchar, sino ponerlos por práctica. Dentro de la gran cantidad de mensajes que la Virgen deja en San Nicolás, se destacan los mensajes en donde la Virgen pide insistentemente el rezo del Santo Rosario.

         Algunos de los mensajes en donde la Virgen pide el rezo del Santo Rosario son los siguientes. En el mensaje número 1248, del 29/08/1987 la Virgen dice así: “La bendición de un Rosario tiene mucho valor; tanto como la oración misma. Quiero decirte que estando bendecido el Rosario con que se reza, la oración se convierte en una súplica de amor al Señor y Él a su vez, vuelca en ese hijo que ora, Su Bendición. Por eso es tan importante, tener el Rosario entre las manos mientras se reza. Alabado por siempre sea el Señor”. La Virgen dice que el que reza con un Rosario bendecido, eso es una “súplica de amor al Señor” y que Dios, a su vez, “vuelca en ese hijo que ora, Su Bendición”. Rezar el Rosario es bendecir a Dios y ser bendecidos a su vez por Dios.

         En el mensaje número 1531, del 7/10/1988 dice así la Virgen: “En este día, responded a Mi pedido: Rezad el Santo Rosario; sea ésta una amorosa respuesta a la Madre. La oración, malogra el accionar del demonio, no permite que actúe en las almas. La oración del humilde, es súplica de amor que, renovada, llega como una ofrenda al Señor. No dejéis que esta flor, que es la oración, se marchite, regadla constantemente. Alabado sea el Altísimo. Predícalo hija mía”. En este mensaje la Virgen nos dice que el Rosario, además de ser una “respuesta a la Madre”, actúa contra el Enemigo de Dios y las almas, el Demonio, “malogrando su accionar”. Esto significa que por medio del Rosario se atenúa o se impide el obrar malvado del Príncipe de las tinieblas, a la par que se acrecienta en reinado de Jesús en los corazones y en las almas. También la Virgen advierte que la oración es como una “flor” a la cual hay que “regarla constantemente” para que “no se marchite”, y esto significa que el rezo del Santo Rosario debe ser diario y continuo, sin dejarlo de rezar nunca.

         En el mensaje número 1557 del 19/11/1988 dice así la Virgen: “Gladys, el arma que constituye mayor influencia sobre el mal, es el rezo del Santo Rosario. Con este rezo, se ahonda en la vida espiritual, el espíritu crece en amor a Dios y lo aleja así, del pecado. Disipa las sombras del espíritu y hace que éste permanezca fiel a Dios. Agradad hijos míos, al Señor, orando, ya que de esta manera, se rechazan las tentaciones del maligno. Por siempre sea glorificado el Señor. Hazlo conocer a todos tus hermanos”. La Virgen nos enseña que el Rosario es un arma espiritual poderosa que desarma las artimañas del Demonio, a la par que hace “aleja al alma del pecado” y hace crecer al alma en el “amor a Dios”. Por el Rosario, dice la Virgen, se profundiza la vida espiritual, porque mientras lo rezamos, la Virgen actúa en nuestras almas concediéndonos diversas gracias y entre ellas, la más importante, es la configuración del alma que reza en el Rosario con los Sagrados Corazones de Jesús y de María.

         En el mensaje número 1641 del 19/11/1988 dice así la Virgen: “Mi amada hija, es ésta la hora en que Mi intervención de Madre, es más fuerte que nunca. Es por eso que no quiero que mis hijos estén debilitados, sino protegidos contra todo mal. Hijos míos: Rezad el Santo Rosario; la oración aclara los más oscuros caminos. No reneguéis de la oración, sólo orad. Amén, amén. Predícalo”. La Virgen compara al Rosario con una luz espiritual que disipa las tinieblas del espíritu: “El Rosario aclara los caminos más oscuros” y esto porque por el Rosario, el alma se hace partícipe de la Vida de Jesucristo, Luz Eterna de Dios.

         En el mensaje número 1648 del 28/4/1989 dice así la Virgen: “Guardad hijos míos, en vuestra tarea diaria, un tiempo para el Señor. Vuelvo a repetiros: Rezad el Santo Rosario, meditadlo. Dad vuestro sí, como lo dio vuestra Madre; acompañad a Jesucristo, a beber de Su Cáliz; abrid las puertas de vuestro corazón; preparad vuestro espíritu para que podáis recibir un día, la Gloriosa Venida de Mi Hijo. Estad en completa unión con la Madre y no os afectará ningún mal. Gloria al Altísimo. Predícalo”. En este mensaje la Virgen nos pide que le dediquemos tiempo a Dios, en medio de las ocupaciones de todos los días y ese tiempo es el tiempo dedicado al rezo del Santo Rosario. Rezando el Santo Rosario, dice la Virgen, acompañamos a Jesús en su Pasión y Calvario y bebemos de su amargo Cáliz. Por el Rosario, el bautizado abre las puertas de su corazón a Jesucristo y se prepara para el encuentro con Él en la gloria.

         Recemos entonces el Santo Rosario todos los días, acatando el pedido de la Santísima Virgen, no hagamos oídos sordos al pedido de la Madre de Dios.