Una
de las principales características de las Apariciones de la Virgen es que, en
la totalidad de las Apariciones, la Virgen pide con insistencia el rezo del Santo
Rosario. Es decir, en cada Aparición hay una característica particular de esa Aparición,
pero en todas, indefectiblemente, la Virgen pide que se rece el Santo Rosario.
Por
esta razón, nos preguntamos el porqué de la insistencia de la Virgen y para
responder a esa pregunta, debemos meditar brevemente acerca de qué es el Santo
Rosario.
Una
primera característica del Santo Rosario es que se trata de una oración “inventada”
por el Cielo, no es obra humana: la Virgen se le apareció a Santo Domingo de
Guzmán y le enseñó a rezarlo, enseñándole que todo lo que se pidiera a través
de él, sería alcanzado;
El
Rosario está compuesto por el Avemaría, una oración basada en la Biblia, en la
Tradición y en el Magisterio; está compuesto por el Padrenuestro, oración
enseñada específicamente por Nuestro Señor Jesucristo; está compuesto por el
Gloria, alabanza perfecta a la Santísima Trinidad, Único Dios Verdadero; por
esta razón, al rezar el Rosario, damos contento a la Virgen, a Jesús y a la
Trinidad: a la Virgen, porque el Avemaría le recuerda el momento más feliz de
su vida, el Anuncio del Arcángel Gabriel por el cual era la Elegida para ser la
Madre de Dios; damos contento a Jesús, porque rezamos la oración que Él nos
enseñó, el Padrenuestro; por último, damos contento a la Santísima Trinidad,
porque con el Gloria bendecimos y glorificamos a Dios Tres veces Santo;
Por
el Santo Rosario tenemos la oportunidad de meditar en los misterios de la vida
de Jesús, ya que todos los misterios del Rosario se centran en diversos
aspectos del Misterio Pascual de Jesús y de paso, meditamos en los misterios de
la vida de la Virgen, inseparablemente unidos a los misterios de Jesús;
Mientras
rezamos el Santo Rosario la Virgen obra invisible e insensiblemente en nuestros
corazones, modelándolos y moldeándolos a imagen y semejanza de los Sagrados Corazones
de Jesús y María, así como el alfarero moldea la arcilla, haciendo así del corazón
del que reza el Rosario, una copia viviente de Jesús y la Virgen;
La
Virgen, Mediadora de todas las gracias, nos concede absolutamente todas las
gracias que necesitamos para nuestra conversión y salvación eterna y también la
de aquellos por quienes pedimos en el Santo Rosario;
Por
medio del Santo Rosario, la Virgen nos cubre con su Manto celeste y blanco, protegiéndonos
de nuestros tres grandes enemigos: el Demonio, el Mundo y la Carne y nos
protege también de los enemigos de Dios y de la Iglesia, como por ejemplo en la
Batalla de Lepanto, en donde, por intervención de la Virgen, el ejército
católico venció al ejército musulmán.
Por
todas estas razones es que la Virgen pide, con insistencia, el rezo del Santo Rosario
todos los días.
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