viernes, 16 de septiembre de 2016

Novena a Nuestra Señora de la Merced 1


         Nuestra Señora de la Merced lleva el título de “Redentora de cautivos”, porque la Orden Mercedaria fundada por San Ramón Nolasco y cuya Patrona era la Virgen de la Merced, tenía la misión de rescatar a aquellos que habían sido tomados prisioneros por los musulmanes en Tierra Santa. Los seguidores de Mahoma habían invadido ilegítimamente Tierra Santa, que pertenecía a la Cristiandad y como respuesta a esta invasión, los cristianos, bajo el llamado de los Papas, organizaron expediciones militares llamadas “Cruzadas”, para recuperar lo que legítimamente les pertenecía, Tierra Santa y los Santos Lugares de la Redención, como el lugar del Nacimiento del Salvador, el Calvario, el Santo Sepulcro, y muchos otros lugares. Como consecuencia de estas invasiones y guerras desencadenadas por la incursión de los mahometanos, sucedía que muchos cristianos eran tomados prisioneros por los seguidores de Mahoma, los cuales exigían un rescate en dinero si es que los querían volver a ver con vida. La Orden Mercedaria, cuya Patrona era la Virgen de la Merced, logró rescatar a numerosos cristianos, llegando incluso a realizar intercambios de religiosos de la Orden a cambio de prisioneros cuando se agotaba el dinero, como sucedió con el caso de San Ramón Nonato, religioso mercedario. Esta es la razón por la cual la Virgen de la Merced lleva, entre otros títulos, el de “Redentora de cautivos”. Y aunque en nuestros días existe una secta islamista extremista llamada “ISIS”, que continúa con la misma intención de hacer del mundo cristiano un califato, caracterizándose por la crueldad satánica que muestra en la ejecución de los prisioneros, sobre todo de los cristianos, la Orden Mercedaria ya no se dedica al intercambio de prisioneros, sino a la evangelización de los gentiles, por medio de diversos apostolados.

         Sin embargo, la Virgen no ha perdido su nombre de “Redentora de cautivos”, porque Ella continúa rescatando y redimiendo a innumerables hijos suyos que se encuentran esclavizados por una esclavitud peor que la de los mahometanos, y es la esclavitud del pecado. En nuestros días, cientos de miles e incluso millones de niños, jóvenes, adultos, se encuentran bajo el yugo esclavizante de todo tipo de pecado, que les impide vivir con la libertad de los hijos de Dios: hedonismo, materialismo, lujuria, drogadicción, sectas de la Nueva Era, magia, ocultismo, brujería, chamanismo, alcoholismo, y el peor de todos, el ateísmo y la apostasía, que hacen renegar de la fe en Nuestro Señor Jesucristo, Dios Hijo hecho hombre sin dejar de ser Dios, y los sumerge en una existencia oscura, tenebrosa, que los encamina a un abismo de perdición eterna. Hoy, más que nunca, por lo tanto, es necesario elevar súplicas y ruegos a la Virgen, Nuestra Señora de la Merced, para que libere a estos hermanos nuestros que se encuentran esclavizados por las duras cadenas del pecado. Y, al igual que hacían los mercedarios, además de ofrecer nuestras oraciones, penitencias, mortificaciones, por la conversión de quienes están esclavizados por el pecado, a imitación de ellos, que se ofrecían a cambio de la liberación de los cristianos prisioneros, nosotros podemos ofrecernos, unidos a Nuestra Señora de la Merced, en la Santa Misa, renovación del Santo Sacrificio de la Cruz, como víctimas en la Víctima, Cristo Jesús, suplicando por la liberación de quienes están bajo el duro yugo del pecado.

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