martes, 7 de febrero de 2017

Nombre, Origen y Finalidad de la Legión de María


         Para entender el porqué del nombre “Legión de María”, es necesario recurrir a las Sagradas Escrituras, en su primer libro, el Génesis, en donde se revela el pecado original, cometido por los primeros padres, Adán y Eva, porque su caída afectó y afectará a la humanidad hasta el fin de los tiempos[1]. En el relato del Génesis, además del pecado original, se establece una división entre “los hijos de la Mujer” –que es la Virgen- y los “hijos de la serpiente”, quedando así conformados dos ejércitos, ante todo desde el punto de vista espiritual, que lucharán entre sí hasta el fin de los tiempos. El resultado de esta batalla final será la derrota absoluta, completa, total y definitiva de la Serpiente Antigua, al ser aplastada su orgullosa cabeza por el pie de la Virgen.
         Es en este marco histórico-teológico que se enmarca la Legión de María que, como su nombre lo indica, forma parte del Ejército Mariano, el ejército de la Virgen, que es su Generala y Conductora celestial. Esto es lo que se desprende del primer párrafo del Capítulo I del Manual del Legionario, cuando trata del nombre y origen de la Legión: “La Legión de María es una asociación de católicos que, con la aprobación eclesiástica, han formado una Legión para servir a la Iglesia en su perpetua lucha contra el mundo y sus fuerzas nefastas, acaudillados por Aquella que es bella como la luna, brillante como el sol y –para el Maligno y sus secuaces- terrible como un ejército formado en orden de batalla: María Inmaculada, Medianera de todas las gracias”[2].
         La Legión de María es entonces un grupo de bautizados católicos que combate contra otra legión –en el Evangelio los demonios se denominan a sí mismos: “Legión”-, las fuerzas del Infierno, formada por los ángeles caídos, asociados con los hombres que se niegan a reconocer la soberanía y majestad de Dios Trino y por lo tanto no solo no lo sirven, sino que lo combaten. Entonces, desde el nombre, la Legión de María tiene ya establecido su objetivo, que es el combatir en el Ejército Mariano –con las armas espirituales de la fe y la oración-, bajo las órdenes de la Celestial Capitana, María Santísima, contra el Adversario de Dios y los hombres, Satanás. Se trata de una tarea eminentemente espiritual, por lo que un legionario que no viva la espiritualidad mariana, pierde su razón de ser y, si persiste en su acedia, termina combatiendo en el ejército del Adversario.
         Según narra el Manual, la Legión y los legionarios fueron llamados al combate espiritual por la Celestial Capitana, ya desde la primera reunión: “La mesa tenía puesto un altarcito cuyo centro era una estatua de la Inmaculada (de la Medalla Milagrosa), sobre un lienzo blanco, entre dos floreros y dos candeleros, con las velas encendidas. Así quedó cristalizado todo lo que representa la Legión de María. La Legión es un ejército: pues bien, allí estaba la Reina antes de reunirse ellos; estaba esperando el alistamiento de aquellos que Ella ya sabía iban a venir. Ella fue quien los acogió y no al revés y, desde entonces, ellos se han puesto en marcha y luchan a su lado, sabiendo que el salir triunfantes y el perseverar guarda un ritmo exacto a su unión con Ella” (es decir, depende de su unión con Ella)[3].
         En cuanto a su finalidad, el Manual afirma que “tiene como fin la gloria de Dios por medio de la santificación personal de sus propios miembros mediante la oración y la colaboración activa –bajo la dirección de la jerarquía- a la obra de la Iglesia y de María: aplastar la cabeza de la serpiente infernal y ensanchar las fronteras del reinado de Cristo”[4].



[1] GS, 13.
[2] Cfr. Manual del Legionario, Cap. I,1.
[3] Cfr. ibidem. Continúa el Manual: “El primer alistamiento de legionarios de María se hizo en Myra House, Francis Street, Dublín, Irlanda, a las ocho de la noche del 7 de septiembre de 1921, víspera de la fiesta de la Natividad de Nuestra Señora.
[4] Cfr. Manual, Cap. II.

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