jueves, 28 de enero de 2010

El Ángel anuncia a la Niña




Teje la Niña, su bordado alegre de suaves colores.
Teje la Niña, y mientras teje canta un dulce canto. Una brisa ligera, acompañada de sol, entra en la habitación de la Niña Linda que teje su canto de amor.
Y con la brisa entra el Ángel de Dios, que se arrodilla con respeto y amor ante la Niña y su esplendor.
Es Dios quien envía al espíritu angélico; es Dios quien envía a su mensajero, para darle a la Niña Hermosa la noticia alegre que la llena de alegre estupor.
“Serás Madre de Dios, Niña Virgen, porque Dios te ama con su Amor infinito, con su Espíritu bueno de infinita bondad. Te ha elegido, Flor de Israel, por tu encanto y tu hermosura, para ser Madre del Emmanuel”.
El Lirio de los cielos, la Niña de Yahvéh, da su “Sí” al Amor del Padre y recibe en su seno virgen al Dios Inaccesible.
La Niña Virgen da su “Sí” al Amor del Padre, el Ángel ante la Encarnación del Verbo adora en silencio y se retira, la pequeña habitación se llena de luz, el Verbo Inmaculado entra en el cuerpo humano y descansa, arrullado por el tierno canto de cuna de la Niña Virgen y Madre.
La Niña, Virgen y Madre, con el Verbo acunado en su seno virgen, teje escarpines, y mientras teje, canta una canción de cuna.

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