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martes, 15 de septiembre de 2026

Nuestra Señora del Rosario de San Nicolás y la Segunda Venida de Nuestro Señor Jesucristo

 



En las Apariciones de Nuestra Señora del Rosario de San Nicolás, la Virgen nos advierte acerca de la Segunda Venida en la gloria de Nuestro Señor Jesucristo[1]. En el Mensaje número 1382, del 26-3-88, la Virgen dice así: “La venida del Señor es inminente y como dice la Escritura, nadie sabe el día ni la hora, pero será y ciertamente para esa hora, debe el alma del cristiano prepararse. Hasta las piedras sabrán de Él; es así hija mía, como quiere esta Madre, dar a conocer la Palabra de Su Hijo. Unos por ignorancia, otros, por tener demasiado duro el corazón, no saben del Señor. Muchos de ellos, no llevaron una vida recta; sus oídos han sido paredes y el corazón, una puerta cerrada. Mi Corazón, puede enderezar sus caminos y abrir sus corazones. Puedo sacar el alma de la angustia, puedo abrigar el alma desolada, puedo ayudar al alma a encontrar a Dios. Quiero el corazón del hombre y por eso espero el corazón del hombre. Gloria al Señor Misericordioso”. En este Mensaje, la Virgen dice que la Venida de Jesús es “inminente”, es decir, su Regreso en la gloria está a las puertas y nos dice también que debemos prepararnos para la Segunda Venida de Jesús: “para esa hora, el alma del cristiano debe prepararse”. La Virgen también advierte acerca de la dureza de corazón que hará que muchas almas no estén preparados para cuando Jesús vuelva, aunque nos da una esperanza y es su Inmaculado Corazón: “Mi Corazón puede enderezar sus caminos y abrir sus corazones”. El Inmaculado Corazón de María es el lugar seguro para esperar la Segunda Venida de Jesús, que está muy cerca y para encontrarnos con Él.

En el Mensaje número 966, del 13-9-86 la Virgen dice así: “Tengo espinas en mi Corazón, que me están hiriendo continuamente. Dos tercios del mundo se está perdiendo y la otra parte debe orar, debe hacer reparación para que el Señor se apiade. Tú me ayudarás, con tu entrega, tu oración y con la prédica de mis mensajes. Amén, amén”. Este Mensaje se está cumpliendo al pie de la letra: una inmensa mayoría de personas no solo niega a Jesucristo y su divinidad, sino que adora abiertamente a aquel que los odia y quiere la perdición eterna de sus almas, el Demonio. Las élites gobernantes hacen pactos satánicos para obtener y permanecer en el poder y ya no se asesoran con el Magisterio de la Iglesia, como en la Edad Media, sino con brujos y hechiceros; los cantantes más famosos del mundo hacen explícitamente rituales satánicos en sus conciertos; los jóvenes, si no están perdidos en el ateísmo, siguen a los cantantes y a los políticos que abiertamente adoran a Satanás; a estos hechos se le suma el crecimiento, como nunca antes en la historia de la humanidad, de las prácticas de ocultismo, de hechicería y de satanismo, prácticas en las que lamentablemente incurren una gran cantidad de católicos. Y así podemos seguir con cada estamento de la sociedad. Todos huyen del Dios del Amor, Jesucristo, como si Él fuera un malhechor y en cambio siguen al Príncipe de las tinieblas, el Demonio, el Ángel caído, que los conduce a la eterna condenación. Todo esto forma parte del signo de los tiempos y de lo que la Virgen anuncia en San Nicolás: gran parte del mundo está perdido y camina por los oscuros caminos de la perdición, al haber dado la espalda a Jesús. Pero Jesús está por venir y su Venida Segunda en la gloria es inminente, aunque primero debe reinar el Anticristo, perseguir a la Iglesia y a los bautizados y vencerlos temporalmente, antes de que venga Jesús para arrojarlo al Abismo junto a Satanás y a los ángeles caídos. Jesús está por venir, su Segunda Venida es inminente, dice la Virgen en San Nicolás. Pero lo que debemos recordar es lo que nos dice el Catecismo en su número 675 y es que antes de la Segunda Venida de Jesucristo, hará su aparición y reinará el Anticristo, el cual implantará una dictadura planetaria y perseguirá a la Verdadera y Única Iglesia de Jesucristo, la Santa Iglesia Católica, Apostólica y Romana. Dice así el Catecismo: “Antes del advenimiento de Cristo, la Iglesia deberá pasar por una prueba final que sacudirá la fe de numerosos creyentes (cf. Lc 18, 8; Mt 24, 12). La persecución que acompaña a su peregrinación sobre la tierra (cf. Lc 21, 12; Jn 15, 19-20) desvelará el "misterio de iniquidad" bajo la forma de una impostura religiosa que proporcionará a los hombres una solución aparente a sus problemas mediante el precio de la apostasía de la verdad. La impostura religiosa suprema es la del Anticristo, es decir, la de un seudo-mesianismo en que el hombre se glorifica a sí mismo colocándose en el lugar de Dios y de su Mesías venido en la carne (cf. 2 Ts 2, 4-12; 1Ts 5, 2-3;2 Jn 7; 1 Jn 2, 18.22)”[2]. El Catecismo nos advierte que, antes de la Segunda Venida de Jesús, vendrá el Anticristo y tanto para una como para otra venida debemos estar preparados y como la misma Virgen lo dice, el lugar seguro para ambas venidas es el Inmaculado Corazón de María.

Desde su Inmaculado Corazón, la Virgen en San Nicolás nos dice que para estar preparados, tanto para la venida del Anticristo, como para la Venida de Cristo, debemos obrar la misericordia y por eso nos pide que recemos por los que están en el camino de la perdición, que hagamos reparación por las ofensas recibidas por los Sagrados Corazones de Jesús y María y la forma de hacer reparación es rezar el Santo Rosario, hacer Adoración Eucarística, confesar sacramentalmente nuestros pecados y comulgar en estado de gracia, además de difundir los Mensajes de Nuestra Señora del Rosario de San Nicolás.

 

 


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